La cultura científica empieza también fuera del laboratorio: en la capacidad de preguntar de dónde sale un dato, cómo se obtuvo y para qué sirve. Marcela Amaro Rosales, directora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, propone incorporar a las comunidades en la definición de problemas y soluciones en una entrevista de María Luisa Santillán para Ciencia UNAM, publicada el 25 de septiembre de 2026.
La investigadora subraya que la experiencia de una población puede complementar el trabajo de especialistas. También destaca la curiosidad infantil y las diferencias regionales de acceso al conocimiento. Su planteamiento exige pensar la divulgación para el contexto de cada comunidad, no sólo comunicar un resultado de manera uniforme.
Cuatro preguntas para leer una cifra
Para llevar esa reflexión a la lectura cotidiana, proponemos revisar cuatro elementos de una afirmación: qué se cuenta, a quién describe, cuándo se midió y con qué se compara. Es una guía editorial de esta nota, no un cuestionario atribuido a la entrevistada.
| Pregunta | Qué permite aclarar |
|---|---|
| ¿Qué mide? | Si el dato habla de personas, dinero, lugares o resultados. |
| ¿A quién incluye? | Si describe una muestra, una localidad o toda una población. |
| ¿De qué fecha es? | Si corresponde a un corte anterior o a una medición reciente. |
| ¿Contra qué se compara? | Si las cifras usan el mismo periodo, unidad y alcance. |
Un ejemplo cercano: las ventas en Fresnillo
En la nota sobre restaurantes de Fresnillo, una caída de ventas «de hasta 30%» es una declaración del representante empresarial citado, no una medición idéntica para todos los locales. Conocer quién aporta el dato y qué significa la expresión «hasta» cambia la forma de interpretarlo.
El ejercicio puede trasladarse a otras noticias: un pronóstico tiene una fecha de validez y un marcador deportivo puede ser provisional. Un número sin su periodo o sin su población de referencia puede parecer preciso y, aun así, responder a una pregunta distinta de la que se hace el lector.
La pregunta local también cuenta
Para una actividad comunitaria, formular el problema con las personas que lo viven ayuda a decidir qué observar. No es lo mismo preguntar cuánta gente asistió a una jornada que cuántos árboles sobrevivieron meses después: las dos cifras pueden ser útiles, pero describen momentos y resultados diferentes. Distinguirlos permite pedir información concreta y sostener una conversación más precisa con autoridades y especialistas.
Ampliación editorial del 19 de octubre de 2026: se añadieron una guía de lectura de datos y ejemplos propios para acercar la reflexión a noticias de interés regional.

